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Antecedentes: Proyecto STOP

Información General: Suicidio

La tendencia suicida se refiere a la ideación suicida y comportamientos relacionados con el suicidio incluyendo el suicidio consumado. La ideación suicida comprende los pensamientos relacionados con el suicidio y los planes de suicidio. Los conductas relacionadas con el suicidio incluyen el suicidio consumado (muerte autoinfligida con la intención de morir), intentos de suicidio (conducta potencialmente dañina autoinfligida sin un desenlace fatal pero con la intención de morir), la autolesión (auto-infligida deliberada y potencialmente dañina, independientemente del motivo). El término “autoagresión deliberada” se refiere a las lesiones autoinfligidas, independientemente de la intención de morir. En el Reino Unido, el término se ha cambiado a "autolesionarse" para evitar la connotación de la intencionalidad (no obstante, en la literatura americana, el término autolesionarse incluye las lesiones sin intención de morir, por ejemplo, "la auto-mutilación"). Una amenaza de suicidio es la comunicación de un intento de suicidio, mientras que un plan de suicidio es un proyecto de suicidio concreto.

El suicidio es una de las diez causas principales de muerte en todo el mundo (7), lo que supone el 1,5% de todas las muertes. Aproximadamente, 1 millón de personas mueren por suicidio cada año, (19, 20).

El riesgo de la ideación suicida se incrementa rápidamente durante la adolescencia y la madurez temprana y se estabiliza en la madurez temprana (9). El mayor riesgo de intentos de suicidio se da en la adolescencia y la madurez temprana. Las tasas de prevalencia en adolescentes presentadas a nivel nacional son 19,8 – 24,0% para la ideación suicida, y del 3,1% - 8,8% para los intentos de suicidio (9).

El suicidio es la segunda causa de muerte entre los jóvenes, después de los accidentes. Las tasas de suicidio varían según la edad, el suicidio en la infancia y la adolescencia temprana es poco frecuente, pero su tasa aumenta en adolescentes y jóvenes adultos. Esto significa que, en todo el mundo, las tasas anuales de suicidio por cada 100 000 (habitantes) fueron de 0,5 y 0,9 para chicas y para chicos entre los 5-14 años de edad, y 12,0 para las mujeres y 14.2 para los hombres entre los 15 y los 24 años de edad, respectivamente (12). Los hombres, por lo general, superan en número a las mujeres en el suicidio, pero los intentos de suicidio son más frecuentes en las mujeres.

Debido al creciente riesgo de suicidio con la edad, los adolescentes son el principal objetivo de la prevención del suicidio ya que menos de la mitad de los jóvenes que se han suicidado habían recibido atención psiquiátrica.


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¿Están las ideas suicidas, los intentos y los suicidios consumados relacionados?

La ideación y comportamiento suicida se puede producir tanto de forma independiente como en conjunto. La mayoría de las personas que reportan ideas suicidas no tratan de suicidarse (2). Una investigación en 17 países ha sugerido que aquellos que tienen ideas suicidas tienen la probabilidad condicional de un 29% de intentar suicidarse alguna vez (10). Sin embargo, este intento aumenta al 56% para aquellos que tienen ideas suicidas y han formulado un plan, pero sin este plan sólo el 15,4% son propensos a intentar suicidarse (10). La mayoría de estas transiciones se producen en el primer año de la aparición de ideación suicida (9).

En los pacientes que han intentado suicidarse, el 24,5% cometerá otro intento de suicidio en los próximos siete años (4). El riesgo de suicidio en el año siguiente a un intento de suicidio es de 30 a 200 veces mayor en comparación con la población general y aumenta con el número de intentos de suicidio, sobre todo en las mujeres (5, 6).
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¿Están las lesiones autoinfligidas relacionadas con el suicidio?

La progresión de la ideación suicida a la autolesión y posteriormente al suicidio no es absoluta. Sin embargo, de los pacientes que acuden al hospital con autolesiones, alrededor del 7% habrá consumado el suicidio en un período de 9 años de seguimiento (11). La tasa de suicidio parece ser mayor entre los pacientes que evitaron la atención médica o que tomaron precauciones para evitar ser descubiertos (1, 15).
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¿Cuáles son los principales factores de riesgo del suicidio?

Los principales factores de riesgo están asociados con un riesgo del individuo en sí y son el objetivo de las intervenciones terapéuticas. Los principales factores de riesgo son: antecedentes familiares y personales de la conducta suicida, la presencia de un trastorno psiquiátrico (principalmente los trastornos depresivos y conductas destructivas), el consumo de sustancias tales como la elevada ingesta de alcohol, la comunicación de la intención suicida, impulsividad elevada, desesperanza alta (síntomas depresivos menores o sub-clínicos), la presencia de una enfermedad física crónica. Los factores de riesgo secundarios se identifican en el aspecto social y sólo son parcialmente modificables; comprenden la pérdida temprana del padre o la madre, el aislamiento social, el desempleo o los problemas financieros, graves sucesos adversos de la vida, ser el ejecutor o la víctima de violencia. Los factores de riesgo de tercer orden están estadísticamente asociados con el riesgo de suicidio, pero tienen un bajo valor predictivo individual: edad (adolescencia y vejez), el sexo masculino, los períodos de vulnerabilidad (verano, período premenstrual en las mujeres).
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Evaluación de las tendencias suicidas en general

Los pacientes que presentan ideación suicida o después de un intento de suicidio deben ser evaluados en tres niveles: la presencia de factores de riesgo, la inmediatez del riesgo de suicidio, la peligrosidad del método de suicidio. La inmediatez del riesgo de suicidio implica la existencia de un escenario de suicidio y se considera alta si el plan suicida es preciso y concreto, moderada si el plan es impreciso y baja en la ausencia de un escenario. La ausencia de alternativas para el paciente también contribuye en la urgencia de riesgo. La evaluación de los medios suicidas se refiere al riesgo y accesibilidad al método de suicidio elegido. La tendencia suicida se evalúa generalmente a través de una entrevista clínica, completada por medio de cuestionarios.

Los procedimientos de detección se han desarrollado para identificar a niños y adolescentes en riesgo con el fin de ofrecer servicios de prevención. Éstos incluyen cuestionarios de medidas tales como la Escala de Suicidio de Columbia (13), la Escala de Riesgo de Suicidio y el Cuestionario de Ideación Suicida - Junior (SIQ-Jr) (16). La detección universal en el entorno escolar, por ejemplo, conlleva el riesgo de obtener resultados positivos falsos y la cuestión del seguimiento de los sujetos seleccionados como positivos; la criba en los grupos de riesgo (niños y adolescentes en salas de emergencia, en la atención primaria) es una cuestión importante que exige también evaluaciones con resultados.
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¿Cuál es la medicación relacionada con el suicidio?

El término "medicamento relacionado con tendencia al suicidio '(MRS) es un hecho adverso alcanzado y se define como cualquier síntoma relacionado con el suicidio que se reporta durante el período de tratamiento con el fármaco. Los síntomas incluyen la ideación suicida, planes suicidas y comportamientos suicidas y, a veces, se extienden también a las autolesiones.
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¿Cuáles son los mecanismos de la medicación relacionada con el suicidio?

Los mecanismos involucrados en el incremento de la ideación y conducta suicida durante el tratamiento son desconocidos. Se ha propuesto que la medicación puede inducir a esta activación de la conducta incluyendo ansiedad, irritabilidad, agitación e insomnio, lo que facilitaría las tendencias suicidas, presumiblemente sobre todo en las primeras semanas de tratamiento. Los análisis de bases de datos de la comunidad de práctica clínica muestran resultados contradictorios: algunos, ciertamente, indican que la tasa de la conducta suicida es mayor en el primer mes de tratamiento, y especialmente durante los primeros nueve días (8), pero en otros análisis, la tasa fue de hecho superior durante el mes anterior al comienzo de la medicación antidepresiva con una disminución gradual durante el tratamiento (3). Los patrones de tiempo de los intentos de suicidio en las poblaciones clínicas muestran tasas superiores de intentos de suicidio en el mes anterior al tratamiento continuando con el mes siguiente al inicio para disminuir posteriormente con el tratamiento. Estos patrones temporales también se han mostrado en pacientes ambulatorios adultos con medicación y psicoterapia. La mayoría de los sucesos suicidas en los ensayos con antidepresivos realizados en niños y adolescentes se produjo en el contexto de depresión persistente y ausencia de mejoría, sin evidencia de que la medicación indujera a la activación conductual como un precursor (19).
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¿Cómo puede evaluarse la medicación relacionada con el suicidio?

La evaluación de las tendencias suicidas relacionadas con fármacos es difícil, sobre todo en niños y adolescentes debido a una serie de razones: 1) Los procedimientos de evaluación de las tendencias suicidas desarrolladas en los adultos pueden no ser apropiadas para los más jóvenes (por ejemplo, diferencias en la capacidad de auto-evaluación, la habilidad para comunicar emociones, el pensamiento abstracto) 2) Las tendencias suicidas relacionadas con el tratamiento farmacológico pueden ser diferentes de las tendencias suicidas relacionadas con la enfermedad. 3) La comunicación y registro de las tendencias suicidas es variable a través de ensayos clínicos
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¿Cuáles son las mejoras esperadas en la evaluación de MRS con el proyecto STOP?

Es el objetivo del proyecto STOP crear una evaluación multidimensional y una herramienta de desarrollo para la detección y seguimiento de las ideas y comportamientos suicidas que pueda aplicarse en la práctica clínica y en ensayos clínicos. Esta evaluación se basará en dos clasificaciones: la clasificación de los pensamientos y conductas relacionadas con el suicidio (17) y el algoritmo de clasificación de Columbia de la evaluación de tendencias suicidas (C-CASA) (14). El resultado de la evaluación de STOP es una clasificación generada por ordenador de las tendencias suicidas. Esta evaluación global de las tendencias suicidas, relacionadas con las variables individuales y ambientales (moderadores y mediadores de la tendencia al suicidio) contribuirá a una mejor comprensión de las características específicas de los medicamentos relacionados con el suicidio. Una vez normalizada, la clasificación de STOP se podría utilizar para la farmacovigilancia y en ensayos epidemiológicos de observación y registro

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